31 Razones Por Las Que No Vas a Parar De Engordar

Escrito por Dennis L. el 23 Apr 2012

parar de engordar

Tienes ese medio terrible, cierto?

Pasan los años y no haces más que ganar kilos y más kilos, te hace falta energía, te cuesta cada vez más hacer tareas que antes no eran tan difíciles y ves como en general tu salud se va deteriorando.

En numerosas ocasiones te has planteado comer de forma más saludable, pero te cuesta demasiado, probablemente por falta de voluntad  o porque te cuesta salir de la rutina.

Lo peor es cuando crees que estás comiendo de forma saludable, pero aun así no logras bajar de peso y al contrario, sigues ganándolo conforme pasan los meses y años.

Y esto te está empezando a preocupar.

Te preguntas qué va a ser de ti en un año, en cinco o en diez años. Quieres vivir el mayor tiempo posible, te gustaría tener un mejor estado de salud, quieres tener la energía suficiente como para jugar con tus hijos o nietos y estar alrededor de tu familia lo más que puedas.

Es posible que hayas tratado muchas dietas y técnicas alimenticias para mejorar esta situación, pero al ver que no han funcionado, te preguntas…


¿Qué habrás hecho mal?

¿Escogiste una dieta que no funciona?

¿O tal vez no te apegaste como debías a la dieta?

¿Estaré comiendo verdaderamente de forma saludable?

Bueno, averigüémoslo…

¿Reconoces Algunas De Estas Señales?

Como lo expliqué en el artículo ¿Cuál es la dieta perfecta?, tal cosa no existe, solo quien la realiza hará que esta traiga los resultados que se quieren. Y aunque no hay dieta perfecta, si hay algunos lineamientos que a mi criterio todas deberían cumplir.

Así que dale un vistazo a los siguientes puntos y piensa cuáles de estos estas realizando actualmente. Entre más de ellos realices, las probabilidades de que sigas engordando y deteriorando tu salud serán más altas.

1. Usas azúcar para endulzar tus bebidas y comidas: empezamos con la regla de oro. Si sigues usando azúcar para endulzar tus bebidas y comidas, no sólo seguirás ganando peso, sino que correrás el riesgo de padecer de diabetes, elevar tu colesterol malo y de paso provoca caries. Evita el azúcar a toda costa.

2. Usas endulzantes artificiales para endulzar tus bebidas: Si crees que te salvaste del punto anterior ya que usas endulzantes artificiales como la famosa Splenda, no lo hiciste. Nada artificial es saludable, el cuerpo nunca fue diseñado para recibir endulzantes artificiales, y estos, aunque mucha gente diga lo contrario, se ha demostrado que son malos para la salud, así que de ahora en adelante, si quieres endulzar algo, usa miel de abeja natural o un endulzante natural como el Stevia, que viene de una planta Suramericana y es casi nulo en calorías.

3. Te alimentas constantemente con comida cargada en azúcar: ¿Pasas comiendo galletas, helados, cereales, pasteles, chocolates, golosinas, gaseosas, jugos de fruta y así? No vas por buen camino. Busca meriendas y alimentos naturales, orgánicos y que no hayan pasado por un largo proceso de preparación en donde se les agrega este veneno llamado azúcar. Lee las etiquetas y busca por opciones que no traigan azúcar.

4. Te alimentas constantemente con comida cargada en jarabe de maíz de alta fructosa: Otro endulzante súper peligroso que se ha venido usando últimamente es el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), el cual se es usado debido a que es más barato que el azúcar, pero es igual o peor que el azúcar. Puedes leer más aquí. Lee las etiquetas de los alimentos para asegurarte que no contienen JMAF o High-Fructose Glucose Syrup.

5. Comes demasiadas harinas blancas: Harinas blancas como galletas (nuevamente), pasteles, pan blanco, tamales, empanadas, muffins y productos básicamente hechos con harina o trigo no harán nada bueno por tu peso. Opta mejor por su versión de grano entero, la fibra entre otras cosas te ayudará a sentirte más satisfecho.

6. Comes muchas pastas blancas: De la mano con el punto anterior, no te creas como salido de Italia. Limita tu consumo de pastas blancas (cualquier tipo) y busca su versión de grano entero. No llenes a tu cuerpo con carbohidratos de alto índice glucémico.

7. Consumes constantemente arroz blanco: Yo se que en Latinoamérica el arroz es algo sagrado, pero es necesario limitar su consumo, 3 o 2 veces por día suele ser mucho y no hará más que contribuir a la ganancia de peso. Nuevamente, busca por su versión de grano entero, ya que esa capita extra en el grano, es pura fibra.

8. Comes mucha “comida” rápida: Si te gusta este tipo de comida por lo “barata” y fácil de conseguir, tu cuerpo te pasará la factura muy pronto. No sólo la mayoría de estos “alimentos” son hechos con productos de baja calidad, la forma en que son preparados y cocinados hará que sigas engordando. Sería mejor que busques un restaurante normal de “menú” si fuera el caso.

9. Comes mucha comida frita o refrita: Papas fritas, aros de cebolla, muffins de pollo, milanesas, donas y todos esas comidas que son ahogadas en aceite para ser cocinadas, terminarán depositando ese aceite en tu organismo. Busca por comidas cocinadas al vapor, al horno o a la parrilla. Aléjate lo más que puedas de estos tipos de aceites hidrogenados.

10. Comes mucha comida procesada: Cualquier comida que sea “artificial” no es buena. Si llevas a tu boca una comida que llevó un largo proceso donde se le añadieron químicos, endulzantes, harinas y aceites para ser preparados, no tiene nada de natural y tu cuerpo no está hecho para este tipo de alimentos. Los mejores alimentos son los íntegros y naturales: verduras, frutas, carnes, huevos, nueces, etc. Aléjate de las comidas para micro, o la mayoría de productos en lata, en bolsa, en caja o solamente empaquetados. Si llevan un montón de ingredientes que no reconoces o que ni puedes pronunciar, es mala señal. Haz este pequeño cambio y verás como tu salud se mejora enormemente.

11. Comes mucho fuera de tu hogar: Al comer constantemente afuera te sometes a la forma de cocinar de otra persona, además de que no sabes la calidad de productos que usan en estas cocinas. Si hay algo común en restaurantes normales, es que prefieren comprar productos baratos sin importarles su calidad o cómo fueron preparados o cultivados. Tu mejor opción es comer al máximo en tu casa, para que tengas control de lo que pones en tu boca. Lleva tu propio almuerzo a tu trabajo y verás como mejora tu nutrición.

12. No te alimentas con tipos saludables de carbohidratos: Si consumes constantemente lo mencionado en los puntos 5, 6 y 7, además de papas tostadas y otros tipos de snacks de esta índole, no estás dándole a tu cuerpo los carbohidratos correctos. Los carbohidratos son la fuente de energía principal del cuerpo, y si le das alimentos de mala calidad, qué pasa? Te sentirás cansado constantemente y esa comida pasará rápidamente a guardarse como grasa. Consume carbohidratos saludables como avena, frijoles, judías verdes, batata (papa dulce/camote), quinoa, verduras, legumbres y frutas.

13. No comes suficientes verduras ni frutas al día. Las verduras y frutas no sólo te brindan energía, la mayoría de ellas te dan vitaminas y minerales esenciales para tu cuerpo, no sólo para su buen funcionamiento sino para quemar grasa. Es necesario que consumas al menos 3 porciones de verduras y 2 de frutas por día. Ejemplos: pimientos, calabacín, brócoli, coliflor, zanahorias, cebolla, espárragos, repollo, hongos, calabaza, mango, naranjas, tomates, bayas (fresas, frambuesas, arándanos, moras), manzana, mango, pomelo, etc.

14. No te alimentas con fuentes de proteína saludable: Si crees que las salchichas, chorizos y jamones en lonja son una buena fuente de proteína, no lo son. Todas éstas son proteínas procesadas. Debes alimentarte con carne magra de pollo, pavo, de res, de cerdo, huevos (enteros) e inclusive nueces. Las proteínas son esenciales para la creación de músculo y función celular óptima. Una deficiencia en proteína saludable terminará causándote una descomposición en el tejido muscular.

15. No incluyes fuentes de grasa saludable en tu día a día: Contrario a lo que muchos creen, hay grasas malas y grasas buenas. Grasas malas (saturadas) son probablemente las que más consumas, ya que se encuentren en muchas comidas rápidas, procesadas, margarina, donas, barras de chocolate, helados, aderezos, etc. Debes asegurarte de consumir las grasas buenas (mono insaturadas y poli insaturadas) que son necesarias para el buen desarrollo de tu cuerpo, regular tu metabolismo y la absorción de vitaminas. Tus mejores opciones son el aceite de oliva, de coco, de macadamia, aguacates, nueces, maní, almendras, pistachos, huevos (enteros), salmón y algunas carnes magras. Puedes ver más fuentes de proteínas, grasas y carbohidratos saludables en este artículo.

16. No tomas suficiente agua: Si no te tomas al menos 2 litros de agua por día, le estás obsequiando a tu cuerpo un faltante de agua diariamente. El agua le ayuda a tu cuerpo a eliminar toxinas, a metabolizar la grasa almacenada y es además un diurético natural. Asegúrate de tener un vaso de agua siempre cerca.

17. Cocinas con aceites vegetales: Si cocinas con los típicos aceites vegetales, como el de maíz o girasol, le estás dando a tu cuerpo grasas trans (o saturadas) y no sólo eso, al cocinar con este tipo de aceites le estás quitando muchos de sus beneficios a tus alimentos. Cocina con aceite de oliva, de coco o de almendra, ya que estos no pasan por el mismo proceso de preparación a altas temperaturas por el que los típicos aceites de cocina sí pasan.

18. Tu consumo de sal es más alto de lo normal: La sal en sí no es mala, pero un alto consumo de sal refinada (la típica sal de mesa) puede contribuir a adquirir enfermedades del corazón e hipertensión arterial. Muchos “alimentos” de hoy en día vienen cargados de sal, especialmente los empaquetados y enlatados. Si quieres usar sal para tus comidas, usa Sal de Mar, el mejor tipo de sal que hay ya que no es refinada (asegúrate de ello).

19. Comes sólo 2 veces al día: Si comes 2 veces por día (por ejemplo almuerzo y cena) estás contribuyendo a un almacenamiento prolongado de grasas en tu cuerpo. Podrás pensar que el comer menos te debería hacer perder peso pero no es así. Al hacer eso mantienes a tu organismo apagado por más tiempo y si consumes los tipos incorrectos de comida (y en grandes cantidades) harás que se te acumulen con mucha más facilidad. Asegúrate de nunca saltarte ninguna comida, especialmente el desayuno. Lo mejor sería que comieras 5 veces al día en menores cantidades.

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20. Duermes menos de 7 horas al día: Tu cuerpo lleva un gran trabajo durante el día, por qué no darle el descanso necesario para reponerse? Es necesario que le des a tu cuerpo de 8 a 9 horas de descanso continuo por día. Al no dormir lo suficiente, el cuerpo secreta  grandes cantidades de Ghrelina, una hormona que te estimula el hambre. Además de que tu producción de Cortisol se eleva lo cual produce ganancia de peso. Vete a la cama más temprano si fuera necesario, pero dale a tu cuerpo lo que necesita.

21. No lees las etiquetas nutricionales de lo que compras: Al no leer los ingredientes de lo que comes, es como comprar un carro o unos zapatos sin probarlos. Te atienes a lo que traiga y ni te importa. Esto conlleva a ganancia de peso constante debido al montón de endulzantes, aceites, harinas y toxinas que muchos alimentos traen. Acostúmbrate a leer las etiquetas de TODO lo que compras y asegúrate de que no traen todos esos ingredientes dañinos que ya mencionamos ni ingredientes que ni siquiera reconoces.

22. Comes alimentos altos en carbohidratos antes de dormir: El consumo de carbohidratos a altas horas de la noche contribuye a la ganancia de peso, así que evita comer carbohidratos (especialmente los no saludables) a horas cercanas a dormir, si tuvieras hambre, procura comer grasas o proteínas saludables como por ejemplo nueces y queso cottage.

23. Tomas refrescos gaseosos (sodas) constantemente: Otro tipo de “alimento” que el hombre nunca fue diseñado para meter en su cuerpo son las gaseosas. Muchas hechas con altas cantidades de endulzantes artificiales, cafeína y otros ingredientes que producen grasa y más grasa (y otros enfermedades como diabetes). Toma agua… y mucha! Limita tu consumo de gaseosas a una o 2 veces por semana máximo (y no digas que no puedes, sí puedes!).

24. Tomas bebidas energizantes constantemente: Otro tipo de bebida cargada con endulzantes e muchísima más cafeína que las gaseosas son las bebidas energizantes (como Red Bull, Energy, etc). Si te da sueño, primero que todo, debes dormir tus 8 horas, y segundo darle a tu cuerpo los carbohidratos correctos para que tu cuerpo obtenga la energía necesaria. La manzana es buena para darle energía a tu cuerpo.

25. Tienes la costumbre de pedir o buscar constantemente un postre: Eso de “comer un postre” es una mala costumbre que muchas personas han venido adquiriendo y debo decir que la  raíz de esto está en los hogares. Helados, galletas, pasteles, muffins, chocolates, dulces y demás postres cargados en harina y azúcares que promueven la acumulación de grasa en tu cuerpo. ¿quién dijo que es necesario tener un postre luego de cada comida? Esto es sólo una mala costumbre que los restaurantes nos han impuesto. Si quieres un postre, no hay mejor opción que una fruta (o varias).

26. Te pasas de copas: Está bien tomarse un par de cervecitas o copas de vino a la semana, pero si te pasas de esto, especialmente si tomas cocteles, no vas por buen camino en relación a tu peso. Limita tu consumo de alcohol a la semana y verás como tu peso empieza a bajar. (Y por nada del mundo se te ocurra hacer una mezcla de bebida alcohólica con alguna de esas bebidas energizantes, el efecto negativo será el doble).

27. Vas demasiadas veces al supermercado: Entre más veces vayas al supermercado, más veces serás tentado a comprar comida poco saludable. No vayas al supermercado más de una vez por semana y lleva siempre una lista de lo que necesitas y apégate a ella. Si puedes ir sólo(a), mucho mejor.

28. Usas aderezos de botella o de paquete: Los aderezos comerciales, a pesar de que muchos digan ser light, vienen cargados con endulzantes artificiales o grasas saturadas. El mejor aderezo es el que haces tú mismo, por ejemplo: sal, pimienta, aceite de oliva y limón. No pidas tus ensaladas con aderezo, pídelo aparte o pide que te traigan estos 4 ingredientes para aderezarlo tu mismo.

29. Consumes muchos productos “light” o “diet”: Muchos de estos alimentos son creados con dañinos endulzantes artificiales (que ya vimos anteriormente) y muchos inclusive lo que hacen es traer “menos azúcar”. Lo peor es cuando te pones a leer las etiquetas y te das cuenta de los muchos otros ingredientes que trae, como aceite vegetal, altas cantidades de sodio, soya procesada, etc. No hay nada más light que lo natural e íntegro. Nuevamente, todo aquello que sea artificial no está hecho para nuestro cuerpo.

30.Consumes muchos alimentos con soya (soja) procesada: La soya en moderación no es mala, pero la que es procesada y no fermentada (como la que es usada para crear muchos alimentos vegetarianos, leche de soya, tofu, proteínas en polvo de soya y barras energéticas) son perjudiciales para tu salud, provocando problemas hormonales como reducción de testosterona en los hombres e infertilidad en las mujeres, cansancio, falta de energía, depresión, pérdida de cabello, apetito sexual y para terminar, aumento de peso.

31. No realizas ejercicio: Y para terminar, lo que probablemente no estés haciendo del todo o de forma insuficiente – ejercicio. Si no mantienes a tu cuerpo activo a diario y tras de eso no realizas ejercicio al menos 2 o 3 veces por semana, le darás más razones a tu cuerpo para almacenar grasas en tu cuerpo, aumentar los niveles de azúcar en tu sangre y muchas cosas más. Si hay algo que debes cambiar, es esto. Sal a trotar, correr, andar en bici, ve a nadar o métete en clases de algo que demande a tu cuerpo quemar grandes cantidades de energía, para estimular la quema de calorías semana tras semana.

 

¿Entonces qué, significa que estoy perdido?

No, ¡para nada!

El objetivo de esta lista es ayudarte a darte cuenta de todas esas cosas que estás haciendo que están contribuyendo actualmente a que ganes más peso del que ya has acumulado en los últimos años.

Nunca (y repito), nunca se está muy viejo (o vieja) para empezar a hacer cambios en nuestra forma de alimentación y estilo de vida. Nunca.

Que lo diga una de las lectores mas fieles de este blog, a la cual llamaré solo como Olga, la cual siendo una persona mayor de edad, tomó la decisión no hace mucho de mejorar su nutrición y ha visto cambios super positivos en su vida. ¿Cierto Olga? :)

Si ella puede hacerlo, tú y cualquiera puede hacerlo.

Mi consejo es, analiza de nuevo esta lista, léela por lo menos 2 veces más y anota todos esos cambios que debes hacer en tu vida para poder empezar a quemar grasa y retomar un poco un buen estado de salud, tanto físico como mental. Empieza esta semana con 2 y sigue tachando otros 2 por semana hasta que la lista quede completamente tachada.

Bajar de peso no es una tarea sencilla, hay que hacer sacrificios en nuestra vida y trabajar a veces duro para llegar a esa meta, pero es totalmente posible lograrlo, solo es necesario un poco más de tu parte a la que has tenido últimamente.

Ahí afuera te está esperando un nuevo mundo de alimentos listos para hacer maravillas por ti, hay gimnasios, entrenadores y excelentes programas de nutrición y ejercicio que si te apegas a ellos, harán que tu progreso sea más fácil de llevar y tus metas más rápidas de obtener.

Está bien si no lo lograste a la primera, siempre hay una segunda oportunidad.

O enésima oportunidad.

Lo importante es que cuando lo logres, todo habrá valido la pena.

Imagen: tobyotter

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