Nutrición »
Recuerdo que cuando era un niño (hace uuuu) mi hermana y yo nos íbamos a pasar algunos fines de semana donde mis primos para escaparnos de mis papás.
Bueno eso último es broma, pero sí era algo que disfrutábamos hacer.
Jugábamos Atari, mi hermana y mi prima jugaban a las Barbies, mi primo y yo jugábamos Fútbol en la calle y hasta creo que nos subíamos a jugar a un árbol de limones que tenían mis tíos en el jardín.
La verdad que la pasábamos genial, y mi hermana y yo gozábamos en las noches porque nos dimos cuenta que mis primos, aun dormidos, parecía como si estuvieran hablando entre sí.
Esos fueron buenos años.
Otra cosa que pasaba todas las noches era que casi siempre cenábamos lo mismo: cereal.
Los 4 bajábamos a la cocina y mi tia nos preparaba cereal a los 4. Habían zucaritas, froot-loops, naranitas y como 3 tipos más.
Y claro, ¡era riquísimo! Después de todo teníamos tal vez unos 8-10 años y comer cereal (o conflex como le decimos a veces en Costa Rica) era parte de la experiencia.
El cereal tampoco faltaba en mi casa nunca, siempre había como 3 marcas distintas (casi siempre mi hermana tenía una y yo otra) y era el desayuno típico de al menos 5 días de la semana.
Pero y ¿cuánto cereal consumo ahora?
CERO. Nada. Nothing.
Pero esto no fue siempre así…
Motivación »
Aquí hay algo que te apuesto no sabías de mi: tengo un tatuaje en la espalda.
Y NO, no es un tatuaje de Bob Marley.
Un dia (y por influencia de mi hermana que ya se había hecho uno) se me metió entre ceja y ceja que yo también quería uno.
La pregunta era: ¿sobre qué?
Tenía que ser algo que me gustara tanto que pudiera estar seguro que 10, 20 y 40 años después me seguiría gustando, porque eso de eliminarlo con láser no me llamaba para nada la atención.
En aquel entonces todavía viviía en Costa Rica con mi familia, tenía mi trabajo y ni me pasaba por la mente la frase Cuerpo Al Dente. Yo andaba totalmente por otros caminos (pero buenos eh!)
Volviendo al tema del tatuaje, todo apuntaba a que tenía que ser algo relacionado con música, ya que desde mi niñez siempre tuve una relación especial con ella, pasando por clases de piano, guitarra, de harmónica, de cello y hasta de canto!
Yo se que todos tenemos una relación especial con la música, pero para mi era algo que sonaba muy fuerte dentro de mí. Cada nota que salía de mis dedos y de mi boca, me hacían sentir más humano, más en contacto conmigo y con lo que la gente suele llamar como felicidad.
De ahí que una clave de Sol, una clave de Fa y un par de notas musicales a los lados fue lo que decidí tatuarme (y hasta el día de hoy lo amo)
Buenas prácticas, Motivación, Nutrición »
En Setiembre del año pasado cuando todavía era seguro para mi esposa viajar (por el embarazo) fuimos a visitar a mi querida suegra en Moscú.
Fueron 3 semanas de comidas exquisitas (la gastronomía rusa puede ser a veces increíble), visitar ciudades históricas y disfrutar un poco del otoño dorado, como le llaman ellos, gracias a todos esos árboles que se tornan color “oro”.
Entre una de esas ciudades o pueblos que visitamos, hubo una (no me pidas que repita el nombre porque se me puede trabar medio cerebro) donde tuve uno de esos momentos “A-Já”.
Un momento “a-já” es uno de esos momentos aleatorios en la vida donde aprendes una lección. De ahi el “a-já”.
Es decir, aprendes o o te das cuenta de algo, usualmente valioso.
De vuelta a mi momento A-já, estábamos mi esposa, su amiga y yo caminando por un parque y me señalaron un peculiar árbol que tenía un fruto rojo, algo así como unas bayas.
El asunto con las bayas, no era si sabían rico o eran saludables, sino que los rusos pueden decir qué tipo de invierno se avecina dependiendo de la cantidad de bayas que estos árboles tengan.
Si estos árboles tienen pocas bayas en otoño, será un invierno leve. Por el contrario, si tienen muchas bayas… será un invierno duro.
Y para mi tormento, los árboles de ese otoño estaban CARGADOS de este fruto.
Malas noticias para mi.
Y puede que sea una tonta superstición, pero hey, no le hace daño a nadie y la verdad me tenía muy intrigado de si iba a ser cierto. Porque si hay algo feo de vivir en estas latitudes de Europa, es el frio de invierno.
¿Y qué pasó? Tuvimos uno de los inviernos más largos en años.
Las benditas bayas tenían razón.
Buenas prácticas, Motivación, Tips »
Y bueno, se acabaron las visitas por al menos mes y medio.
El Miércoles pasado uno de mis mejores amigos terminó su visita en Viena y el Viernes a las 5am mi madre tomó su vuelo de regreso a Costa Rica.
Asi que de nuevo la triada rusa-costarricense se la jugará sola por un buen tiempo.
Lo bueno es que aparentemente la primavera AL FIN llegó a Europa (¡urra!) y podremos disfrutar de más tiempo afuera, o al menos eso espero porque la verdad el tiempo se ha vuelto bien loco.
También es hora de ponerme las pilas otra vez con mis horarios, porque gracias a viajes a aeropuertos, salidas con mi amigo, con mi mamá y varias trasnochadas con Eva (mi hija de 2 meses) es momento de ponerme un poco más estricto y volver a mi horario de antes, de irme a la cama a más tardar a las 10 y despertarme a las 6am.
Al seguir un horario estricto puedo aprovechar más mi tiempo y sentirme mucho mejor conmigo mismo al final del día al saber que al menos la mañana fue bien aprovechada.
Por ejemplo, cada vez que me levanto a las 6am, aprovecho que la pequeña Eva sigue durmiendo (junto a su mamá) y puedo escribir un artículo como este o uno de esos geniales correos que reciben los suscritores de mi boletín ;)
Luego de eso puedo hacerme mi desayuno y bañarme, para luego pasar un rato con las chicas antes de irme al trabajo.
Y adivina qué. Esto también lo hago Sábados y Domingos (menos la última parte de irme al trabajo por supuesto). Pero así de dedicado estoy a mis metas.
Nutrición, Tips »
La tarde del Lunes la pasé excelente. Uno de mis mejores amigos de Costa Rica que ha estado viviendo en Dinamarca por los últimos 5 años vino a visitarme a Viena, como parte su último viaje antes de regresarse a nuestro pais.
Como teníamos más de un año de no vernos, sin duda teníamos que pasar un buen rato hablando y nos fuimos a TGI Friday’s (un restaurante de una cadena estadounidense) y nos dimos gusto comiendo.
Entre conversaciones sobre nuestras vidas en Europa, lo que viene en el futuro para ambos y mis aventuras como papá primerizo, mi amigo se pidió un rack de costillas en salsa barbacoa que podrían ser la muerte lenta de cualquier goloso.
Mi expresión cuando las vi fue sencillamente –> O_O
En mi caso, yo fui más… conservador. Me pedí lo que llegó a ser una deliciosa hamburguesa de pechuga de pollo a la parrilla.
La verdad la disfruté hasta el último bocado y el rato que la pasé con mi amigo valió totalmente la pena.
El punto que quiero tocar aquí es que tal vez muchos oyen la palabra “hamburguesa” y la satanizan como algo prohibido, pero a veces… no es una opción TAN mala.
Pero ojo, que hay que tener muchos aspectos en cuenta.
1. La carne: En la mayoría de restaurantes de comida rápida la calidad de la carne usada es de muy baja calidad. Y no me importa cuántas cosas me digan como ”carne 100% de res” o “carne 100% de las montañas de Austria” para mi una hamburguesa de McDonald’s (por ejemplo), no me convence. Por eso cada ve que se me entoja una hamburguesa me busco un restaurante donde su calidad sea MUCHO mejor.
La baja calidad de esos otros lugares se debe a que esta carne viene de ganado alimentado con una mezcla de granos y no con pasto, insectos y demás cosas que se obtienen al aire libre.
Súmale a esto que muchos de estos animales son inyectados con hormonas para hacerlos engordar más y tienes receta para un desastre cardiaco.
Las mejores hamburguesas son encontradas en otros tipos de restaurantes, donde se controla un poco más la calidad e invierten un poco más en obtener carne más magra.
Y muchas veces, es 10 veces mejor optar por una hamburguesa de pollo o pescado (sin empanizar) a una de carne de res. El consumo de carne roja en nuestros días es algo descomunal.
Fitness, Motivación »
Esto de ser bloguero en el nicho de nutrición y fitness es algo medio solitario.
Verán, cuando decidí crear Cuerpo Al Dente por allá del 2010 lo hice porque luego de ver que había un sinfin de blogs en inglés con estos temas, la cantidad de blogs en español se podían contar con la palma de una mano.
Afortunadamente me fui topando con excelentes blogueros a lo largo del camino como la Chica De La Dieta, Marcos López y recientemente Marcos Vázquez, pero aun asi, sigo pensando que somos pocos. Muy pocos. Y la cantidad de gente que necesita nuestra ayuda es interminable.
Y es que páginas sobre dieta y ejercicio hay para tirar para arriba, pero la conexión que hay con el lector es nula. Cero. Y si hay algo que las personas necesitan en estos tiempos de Facebook, Twitter y Youtube, es sentirse conectados o como parte de ‘algo’, aunque sea con una persona del otro lado de la pantalla que muestra algo de interés en hacerlas mejoar.
Por eso cuando varios de mis lectores y fans de Facebook empezaron a nombrar a una tal “Elena Malova” que compartía unas efectivas rutinas de entrenamiento en su blog, me di a la tarea de investigar quién era.
Y es que como muchos de ustedes sabrán, mi esposa es rusa, y cada vez que oigo algo relacionado a Rusia se me encienden mis “antenitas de vinil” asi igualito al Chapulin Colorado.
Pues para mi agrado descubrí una agradable chica rusa radicada desde hace unos años en Chile con un singular acento conocido para mis oidos, la cual realiza prácticamente todas las semanas un entrenamiento compacto pero potente que comparte con sus lectores por Youtube.
Y créanme, esas rutinas son BU-E-NAS.
Por eso y para todos los que son sus fans, contacté a Elena y le hice una entrevista alimentada con un par de preguntas hechas por parte de algunos lectores del blog.
Pero antes de la entrevista, les comparto un video para que vean de quién les estoy hablando.




